miércoles, 27 de julio de 2011

SHAMBALLA por ELOY MILLET

                                  SHAMBALLA



Índice general



Universalidad del mito

       1.-El triple objetivo

       2.-Un aspecto teosófico de Shamballa

       3.-¿Dónde está Shamballa?

       4.-Algunas consideraciones sobre Shamballa

       5.-El mundo subterráneo

       6.-Shamballa y Melquisedec

       7.-Shamballa en otras civilizaciones

       8.-Shamballa en otros lugares y creencias

       9.-La Orden de la Estrella y Maitreya



La materia como organización de partículas

      10.-La luz, la fuerza y la ciencia

      11.-Las esferas o anillos de Shamballa

      12.-La atención: un camino hacia Shamballa



La progresión de la luz

      13.-La luz y la frecuencia en Shamballa

      14.-La primera y segunda esferas, o iniciaciones

      15.-La tercera esfera

      16.-La cuarta esfera

      17.-Relación entre esferas y Maestros

      18.-Maestros en las dos primeras esferas

      19.-La desintegración forma una imagen

      20.-Maestros en la tercera esfera

      21.-Maestros en la cuarta esfera

      22.-El cese de la radiactividad

      23.-Los arquetipos y las once dimensiones

      24.-Las tres esferas internas

      25.-Las siete esferas y el imán

      26.-La energía: materia desintegrada y no destruida

      27.-La evolución en Shamballa

      28.-Objetivo final













                               UNIVERSALIDAD DEL MITO



1.-El triple objetivo

Numerosas referencias pueden encontrarse acerca de Shamballa, hermosas leyendas y significativas afirmaciones, y entre este diversificado conjunto, nos hemos adherido a lo que Vicente Beltrán pronunció en una conferencia pública, añadiendo dos aspectos a su comentario.

Nos adherimos a su afirmación, porque es la única que nos ha motivado la acción de elaborar este trabajo, ya que en las demás nos hemos informado, que no es poco.



El comentario es:

Shamballa es donde se revelan los misterios a todos aquellos capaces de comprenderlos y de actualizarlos,…, porque poseen la fuerza espiritual necesaria y no para exhibirla, sino para que sea actualizada”.



Y sus dos aspectos son:

--el cese de la separación entre las creencias sobre

   Shamballa, atendiendo a lo que puede haber de común

   entre todas ellas

--y utilizar los conocimientos actuales para explicarlas,

   siquiera parcialmente.



Hemos asumido ambos aspectos.

En primer lugar, expondremos una muestra de las diversas creencias acerca de Shamballa, seleccionadas entre muchas, con el ánimo de posibilitar el progresivo desvanecimiento de los hermetismos sectarios, esos que pueden separar a sus creyentes respectivos.



En Shamballa se cree o no, y si observamos al conjunto de lo que creemos, encontraremos términos comunes, tales como seres de luz que viven en dos cuerpos, uno material y el otro no, así como las fuerzas que pueden experimentarse en sus inmediaciones, la estatura de sus habitantes, que oscila entre los tres y los cinco metros, o el mundo subterráneo al que se refieren generalmente y en el que, en su mayoría, ubican a Shamballa.

Hasta hoy, nadie ha podido demostrar nada respecto de su existencia real. Pero, de la misma manera que los seres humanos nos agrupamos físicamente, y formamos comunidades, podrían existir otras agrupaciones motivadas por los sentimientos y la sensibilidad, o por todos los pensamientos…



Deberá existir un depósito donde nuestros actos, sentimientos y pensamientos permanezcan agrupados, y Shamballa podría ser ese depósito.



Si esto fuese así, la parte más externa contendría todo lo que ya está hecho, con forma material, a lo que tendemos a imitar por la ley de la mínima resistencia, porque es lo que menor esfuerzo nos cuesta, y su interior estaría constituído por todo lo original, por todo aquello que aún no ha adquirido forma ni como acto, sentimiento o como un pensamiento, es decir, por todo lo que todavía no se ha formado en la materia.

Lo externo serían formas materiales construidas, y lo interno estaría constituido por los elementos que van a construir a esas formas.

Podría decirse que lo externo está integrado y lo interno desintegrado.



De ser así, todo lo construido no podría penetrar en el interior de Shamballa. Un pensamiento no puede estar allí donde existen solamente elementos que construyen pensamientos. Estos elementos serían causa, y los pensamientos efecto.

A mayor poder de desintegración, mayor capacidad de captar las causas, de lo contrario, tan solo podrían percibirse efectos.



Shamballa contiene tanto a los efectos como a sus causas, y el efecto es la forma material de una causa.

De acuerdo con lo anterior, nuestros sentidos comunes de percepción nos permiten identificar efectos, y no todos.

Para percibir causas, los efectos han de desintegrarse en sus componentes.

Al perceptor de las causas le llamamos clarividente y no es que no perciba también a los efectos, sino que no los percibe como los demás, porque los ve desintegrados. Por esa razón no se inmuta ante un efecto.



Aquellos que dicen haber visto a esos seres de luz y de tres, o de cinco metros de altura, corriendo velozmente sin apenas mover las piernas, o a esos discos luminosos, desplazándose vertiginosamente por el espacio y sin ruído, o que han percibido a un conjunto arquitectónico y armonioso, resplandeciente y etéreo, al que han denominado ciudad de Shamballa en unos lugares, Kalapa en otros, Bielovodye o de cualquier otra manera y geografía, pueden tener alguna razón, si es que lo que han percibido es algo de esos depósitos, inmateriales e imperceptibles para la mayoría de nosotros, lo que no quiere decir inexistentes.

No encontramos razón alguna para desmerecer las afirmaciones y leyendas existentes acerca de Shamballa, así como tampoco para adherirnos a cualquiera de ellas, sin embargo, si que merece considerarlas a todas, porque podría deducirse que toda la mítica alrededor de Shamballa, pudiera tener un origen común y único, una razón digna de tener en cuenta.



En segundo término, pretendemos hablar de las esferas, o anillos de Shamballa, concretamente de las cuatro primeras, y con menor concreción respecto de las tres más internas, porque somos incapaces para detallarlo mejor.

Referiremos a las siete mediante un hecho, discutible hasta donde se quiera admitir, que es el constituido por las míticas fases iniciáticas, o iniciaciones, relacionándolas con la capacidad humana de programar y de realizar, con las que estableceremos analogías respecto de diversos aspectos científicos, tales como la radiactividad, la luz o el magnetismo, fenómenos aludidos, y contenidos en todos los casos que hemos consultado, por quienes han escrito sobre Shamballa, así como en sus diversas leyendas y mitos, existentes en todos los tiempos y esparcidos por doquiera geografía o civilización.



Y en tercer lugar, presentaremos una relación entre siete energías, llamadas Rayos por diversas filosofías orientales, y siete Mahatmas, o Maestros, que ostentan, según estas enseñanzas, la representación y el control de estas siete energías, sean seres o entidades, que habiendo culminado la etapa de la evolución humana, mantienen un ligámen con los humanos para servirnos de guía y de orientación, en nuestra progresiva evolución hacia lo espiritual, y también según estas enseñanzas, respecto de lo que quien lea, decidirá si se adhiere a ellas o no.



Las siete energías, Rayos, Mahatmas o Maestros, como se haya elegido denominarlas, estarían constituídas por la combinación entre dos polaridades, una positiva y negativa la otra.

Los dos extremos de estas energías serían:



 --una cuya polaridad positiva es la máxima y la negativa la

    mínima, a la que en los ámbitos teosóficos se denomina

    Rayo 1º y se le asigna el nombre de Maestro Morya,

    antropomorfizándola.



--y otra al contrario, su polaridad negativa es máxima y la

   positiva es la mínima, a la que la misma teosofía llama de

   7º Rayo, asignándole la denominación de Maestro Conde

   de San Germain



Las otras cinco energías, o Maestros, serían las intermedias, aumentando progresivamente una polaridad y disminuyendo la otra, cuyas denominaciones teosóficas se corresponden con las siguientes:



--la de 2º Rayo, Maestro Koot Homi

--la del Rayo 3º, Maestro Veneciano

--la del 4º Rayo, Maestro Serapis

--la del Rayo 5º, Maestro Hilarión

--y la del 6º Rayo, Maestro Jesús



Estas denominaciones con nombre propio hay que considerarlas con prudencia, pues existen afirmaciones de que el Maestro Conde de San Germain, por ejemplo, ya no ocupa el control del 7º Rayo, sino que ha ascendido a una jerarquía superior. De la misma manera, pudiera ser que las denominaciones expuestas no se correspondiesen con la realidad actual.

De todas formas, no nos interesan tanto estas denominaciones como sus relaciones, se nombren como se nombren.

Con lo expuesto no pretendemos sentenciar nada, ni de que nuestras afirmaciones sean tenidas por verdaderas, porque podremos argumentar sobre Shamballa, pero no demostrarlo, aunque cualquier tipo de argumentación mínimamente lógica, pudiera ser el principio de su demostración.

Emprendamos el primer aspecto.



2.-Un aspecto teosófico de Shamballa 

La teosofía y los autores simpatizantes con la enseñanza Arcana, afirman que en un Concierto Solar, se decidió repetir en La Tierra la organización dual venusiana, bajo la dirección de un Adepto de la Constelación de Cáncer, que en aquellos momentos pertenecía al esquema de Venus, Sanat Kumara, lo que permitió a nuestro Logos Terrestre tomar cuerpo físico en lo que es el planeta Tierra, y adoptar su correspondiente dualidad, lo que se manifestó mediante el implante de un sagrado talismán en lo que fue el mar de Gobi, hoy desierto, eligiéndose este lugar por la confluencia de fuerzas magnéticas y telúricas que abarcan a Mongolia, Manchuria, China, Tíbet y Siberia, entre otras.

Diversas leyendas ubican a Shamballa en el continente americano, por ejemplo, o en la mítica Atlántida, otras en Mongolia, en Rusia o en Egipto, por no hacer demasiado extensa la lista.



Dicen los teósofos que la constitución de Shamballa es energía procedente del Sol, filtrada por Venus antes de penetrar en nuestro planeta, cuya característica es la misma que la venusiana, la dualidad, a la que se interpreta como dos extremos o polaridades, con efecto similar al que se produce por la influencia de un imán y de su campo magnético.

De estas polaridades, el hombre asume la positiva e inmaterial, y el ángel la negativa o materia, con la paradoja de que el hombre tiende hacia lo espiritual desde la materia, mientras que el ángel tiende hacia la materia, desde su naturaleza inmaterial.

Esta es la dualidad del esquema venusiano, que trasladado a la Tierra, se nos manifiesta como espíritu y materia, siendo el alma, o conciencia, su intermediario.



Según estas enseñanzas, el hecho referenciado relaciona directamente a La Tierra con Venus, provocando la manifestación física de los reinos mineral, vegetal y animal, regentados por otros tres Adeptos venusianos, así como del reino humano bajo la regencia del propio Sanat Kumara, constituyéndose así el principio de la denominada Jerarquía Espiritual en la Tierra, en la que, adeptos humanos o Maestros, otros discípulos y dos tipos de ángeles, los Ángeles Solares y los venusianos, completan la organización, cuyo objetivo es implantar en la humanidad aquellos arquetipos espirituales, bajo la forma de cualidades psicológicas, que han de ser realizados e incorporados en la materia por la humanidad.

Los ángeles venusianos actuarían en las cuatro primeras esferas, y los Solares en las tres más internas.



Dicho de otra forma: la materia carece de cualidades psicológicas, y quizás sea la humanidad la encargada de implantarlas.

Estas cualidades existen en las esferas de Shamballa, pero desintegradas en sus elementos, todavía sin forma perceptible en la materia, por ello, aquellos seres humanos capaces de captarlas, las implantan en sus cuerpos y acaban tornándose perceptibles para todos.

Objetivo cumplido.



Desde esta perspectiva, se afirma que la influencia de Shamballa se manifiesta en el reino mineral como radiactividad y magnetismo, en el vegetal con el color verde y el azúcar en los frutos, en el animal con el instinto y el sistema nervioso, y en el humano con la mente.

A estas cuatro manifestaciones se las define como “poderes ígneos” de un fuego que no quema, sino que desintegra y vuelve a formar materia, constituyendo el motor de la evolución, y al que se le denomina “voluntad de Dios”, a la que también puede ejercer el hombre, mediante su mente.



La radiactividad y el magnetismo, han podido ser utilizados por los místicos desde que la ciencia los ha podido conocer, ya que anteriormente, la mística se expresaba mediante la palabra fuerzas, no había más en el vocabulario y los más osados místicos, se aventuraban con los términos de una fuerza atrayente y otra repulsiva, expresiones que eran rechazadas por la mayoría en un primer momento, sin embargo han permitido expresar con mayor concreción aquellas indefinidas afirmaciones anteriores.

Podríamos suponer, que mediante el estudio de la radiactividad y del magnetismo, pudiera expresarse hoy día y con mayor exactitud, una eterna e imperecedera realidad espiritual.   



3.-¿Dónde está Shamballa?

La localización de Shambala y su naturaleza, son objeto de disputa. Mientras algunas tradiciones afirman que existe realmente, otras dicen que es un lugar intangible, al que sólo se puede acceder mentalmente, es decir, sin los cuerpos físico y emocional.

Si existe Shamballa y si se accede solo con la mente, habrá que ser capaz de separar a la mente del resto, haciéndolo a voluntad y con independencia del resto.

Para el ejercicio práctico de estas capacidades no se conocen reglas, debido a que cada estructura material, o cuerpo, tiene su propia e irrepetible característica, así que para su desintegración, cada cual deberá identificar y desarrollar su propio método.

Lo que místicamente se afirma respecto del contacto entre un discípulo y su maestro, no podría ocurrir hasta que el discípulo hubiera logrado identificar y poner en práctica su propio método, separando a sus cuerpos, desintegrándolos y volviéndolos a integrar, mientras tanto, sería inútil e ineficaz para su maestro.

De lo contrario, ¿cómo podría penetrar en Shamballa?



Cuando el místicamente llamado discípulo es capaz de actuar mentalmente, sin que influyan ni su cuerpo sensitivo ni su físico, empieza este proceso, y como las partículas desprendidas de sus cuerpos están formando parte de las esferas de Shamballa, Shamballa también forma parte de sus cuerpos, hecho identificado en la terminología esotérica como “el discípulo en el corazón de su maestro”.



A partir de este momento, en el que un ser humano y Shamballa están formando una sola cosa, la comunicación entre ambos es cada vez más fluída y frecuente, y allí donde geográficamente se hayan ubicado estos seres o discípulos, de manera individual o en grupo, se constituye un centro energético.

La energía de estos centros se manifiesta de la misma manera que lo hace una carga eléctrica positiva, emitiendo constantemente hacia fuera esas partículas desintegradas, es el poder de la irradiación.

Las partículas irradiadas pueden ser absorbidas por otras personas y devueltas con su propio marchamo, o regresar a Shamballa sin modificación alguna, porque no han encontrado a nadie permeable a sus influencias.

A pesar de ello, volverán a ser irradiadas hacia la materia una y otra vez, constituyendo una incesante cascada de oportunidades.



Estos centros energéticos podrían encontrarse diseminados por todo el planeta, según se deduce de las diversas creencias existentes en todo lugar, y sin exclusividad, de ahí que se ubique a Shamballa aquí o allá.

Quizás muchas de estas afirmaciones sean ciertas y otras no, pero lo que hemos de propiciar no es la discusión acerca de si Shamballa está en Gobi, en los montes chinos Kun Lun, en Long Island, o si se llama Bielovodye o con otro nombre, así como que si existe o no, sino más bien se trata de evitar toda confrontación ideológica, considerando la posibilidad de descubrir a Shamballa en nosotros mismos, y no fuera.

De esta forma se acabaría la discusión. 



Así se lo dijo el sabio ermitaño al cansado peregrino:



 tantos años caminando en la búsqueda de Shamballa…, y está en tu corazón”.



Pero cada cual ubicamos a cada cosa en el lugar que nos resulta perceptible, y ello no significa que no exista en otros lugares.

Helena P. Blavatsky, por ejemplo, localiza a Shamballa en una “isla blanca”, en el actual desierto de Gobi y en un plano inmaterial, afirmando que fue creada hace unos 15 millones de años.



La suya es una de las afirmaciones existentes, ¿es que podemos cuantificar a la fe?, ¿quién merece más fe?

Quien lo hace, probablemente no sepa lo que dice, sino que está diciendo todo lo que puede saber.



Se cuenta en otras creencias, que cuando el mundo entre en una era de guerra y odio, y parezca que todo esté perdido, el rey de Shambala saldrá de su ciudad secreta con un gran ejército, eliminando a quienes lo provocan y dando comienzo a una nueva era de paz y concordia.

En la India, se dice que Shamballa existe realmente, la sitúan entre los ríos Ganges y Rathapra, y la identifican con la ciudad actual de Sambhal, en la región de Moradabat.



En Mongolia, Manchuria y Siberia, se habla del reino de Agarthi, formado por galerías subterráneas que conectan a todo el mundo, cuya capital es Shamballa, gobernada por el Rey del Mundo y que sirvió de base para que el escritor René Guénon, recopilase gran cantidad de tradiciones de este tipo, en su libro “El rey del mundo”, situando a Shamballa en diversos lugares y épocas, tales como el castillo de Camelot, la isla de Avalon o la de Thule, o en los montes Meru, Qaf y Olimpo.

Para los mongoles, el reino de Agarthi se construyó en el subsuelo, hace tan solo 6.000 años.



Y más…, y más, …





4.-Algunas consideraciones sobre Shamballa

Otros investigadores acerca de Shamballa, traduciendo textos de antiguos Puranas, encuentran afirmaciones en el sentido de que, almas avanzadas de otros planetas llegaron a la Tierra, llamadas Anunnakis, estos se procrearon con los humanos dando lugar a dos razas, los puros y avanzados Annus, y los bastardos y toscos Belial, de quienes se dice que nombraron a Belcebú como su rey, cuya aspiración era tomar el mando subyugando a los Annus.

Esta civilización fabricó muchas “arcas de la alianza” y construyó las pirámides, dominando a la gravedad.



Pero los Anunnakis abandonaron la Tierra regresando a su planeta, los Annus se refugiaron en los mundos subterráneos, y los Belial se quedaron solos en la superficie, difundiéndose entre ellos el odio, la lucha, el egoísmo y el terror.



Así permanecerá el mundo hasta que vuelvan los Anunnakis mediante un representante cósmico, que restablecerá un orden en la Tierra, tal que permita a los Annus salir de nuevo a la superficie y derrotar a los Belial.

Esta leyenda mongol, nos recuerda a la venida de un Mesías, al cielo o al infierno, y también al demonio.



¿Es que decimos lo mismo con palabras y nombres distintos? Esta es una de las tres razones por las que hemos seguido el impulso de hablar sobre Shamballa.



5.-El mundo subterráneo

La idea de la existencia de mundos subterráneos se pierde atrás en el tiempo, y un referente actual es el de la mitología griega, entre otros.

Crono y Rea, una pareja de dioses, tuvieron tres hijos de descendencia, Hades, Zeus y Poseidón, que al derrotar a los Titanes, se adjudicaron sus tres reinos, Hades el mundo subterráneo, Zeus el cielo y Poseidón las aguas.

Como Hades era el primogénito, tuvo el control sobre sus dos hermanos y por ello, se le conoce también como el Señor del Mundo, denominación repetida en distintos mitos, épocas y leyendas.



Pero hay un detalle que no debemos omitir, y es que en la teología cristiana, “hades” es un término paralelo al de “sheol” en hebreo, que significa “pozo de suciedad” y alude a una fosa común, en la que se descomponen los cuerpos que allí son arrojados.



Sheol se menciona en diversos textos bíblicos, como en el Eclesiastés y Salmos, y este pudo ser, quizás, el origen del concepto cristiano del infierno, al que se incorporó el nombre de Belial, o Belcebú.

En la Biblia católica, se menciona a Shamballa como la ciudad de las Siete Puertas, que se abren con siete llaves y a la que acceden siete seres humanos cada siglo, esos a los que la tradición budista denomina Maestros, cuya misión es revelar a los hombres las entradas a Shamballa para cada tiempo.

Cada llave es el símbolo de una cierta energía, diríamos nosotros.



6.-Shamballa y Melquisedec

Los seguidores actuales del grupo Melquisedec, constituyen una creencia que divulga las enseñanzas de la que, también ellos, llaman “Gran Hermandad Blanca”, como labor obligatoria de apostolado para sus fieles.

Y aquí podemos encontrar semejanzas con las eneseñanzas teosóficas, con las de la Escuela Arcana, o con las budistas y lamaístas, entre otras.

Melquisedec fue rey de Salem, actual Jerusalén,  y en el Libro de los Hebreos, se lee que Jesús fue ordenado sumo sacerdote “según el orden de Melquisedec”.

En hebreo, “salem” significa paz y Melquisedec es Rey de Paz, sin genealogía, que vivió después del diluvio y conoció a Abraham, afirmándose que Cristo y Melquisedec son la misma persona y en tiempos distintos, así como que su venida al mundo se repite cuando las condiciones humanas así lo requieren.

Melquisedec posee dos cuerpos, uno reside en el subsuelo y es de materia, el otro está en el centro del Sol y es de fuego, y cuando ambos se fusionan, aparece ante los hombres como el Señor del Mundo, actuando como un “Rey de justicia” que premia a unos y castiga a otros, según Hebreos en 7:2, dando fin a una etapa y comienzo a otra.



Hay quien afirma que el enterramiento tiene que ver con el anhelado contacto con estos mundos subterráneos, ya que es la condición para obtener al otro e incorrupto cuerpo.

¿Cielo e infierno?

¿Verdad que esta afirmación también nos resulta familiar?



Según las enseñanzas del grupo Melquisedec, Agartha estaría formada por continentes, ríos, montañas y océanos subterráneos, Shamballa es su ciudad central en la que reside el Rey del Mundo, y desde la que se divulgan sus enseñanzas mediante el contacto con algunos humanos, encargados de presentarlas al resto.



7.-Shamballa en otras civilizaciones

Muchos son los escritores que han recopilado estas leyendas y han mostrado su diversidad, la mayoría de ellos las han presentado como novelas, hablando de una raza de “ancianos” longevos muy inteligentes, habitantes de Shamballa, otros presentan a unos homínidos de 3 a 5 metros de altura, científicamente muy avanzados, que transmiten su pensamiento utilizando el magnetismo mineral y la radiación natural de la materia, también residentes en Shamballa, los que se comunican con los humanos a través de aberturas superficiales en la Tierra, tales como la ubicada en la esfinge de Giza, la del desierto de Gobi, otras dos en los polos terrestres, en Iguazú o en la cueva de los Tayos, en Ecuador, entre otras ubicaciones.



Parece que las comunicaciones entre los habitantes de Shamballa y nosotros los humanos, nunca hayan cesado, así se deduce de las leyendas y creencias existentes por doquier y en todos los tiempos, entre las que se afirma que las gentes de Shamballa han contactado con la Atlántida, con los Mayas, Incas y Aztecas, con el imperio egipcio, también con los persas y con algunos griegos, asímismo con los templarios y actualmente, de forma especial con el budismo y el lamaísmo.



En Sudamérica, las civilizaciones indígenas conocen a Shamballa como la “ciudad del disco del Sol”, y a sus habitantes como aquellos que residen, a la vez, en el centro del Sol y en el centro de la Tierra, con dos cuerpos.

Otra creencia similar a las que vamos conociendo, y también a las que ya conocíamos, ¿verdad?



Por otra parte, existen comunidades en las que sus afiliados, están particularmente convencidos de que el 26 de noviembre de 1964, el año de los dos dieces, se trasladó Shamballa desde el desierto de Gobi a Long Island, a unos 70 kilómetros de Manhatan, EE UU.

¿Quién discute esto y en base a qué?



De manera análoga, otros afirman en sus peculiares creencias, que los habitantes de Shamballa construyeron un puente entre el continente y la “isla blanca”, cuya reproducción es la del actual puente sobre el río Tíber, en el romano castillo de Sant Ángelo, así como que el Taj Mahal, según otras firmes aseveraciones, es la reproducción exacta del templo de Sanat Kumara en Shamballa.



Es tal la variedad de bocados, que digerir al conjunto se hace dificultoso.

Da la impresión de que la ignorancia se propicia tanto por la inexistencia de conocimientos, como por su prodigalidad y diversificación.





8.-Shamballa en otros lugares y creencias

En Afganistán existe una leyenda popular en la que se narra la existencia de una ciudad de luz, Shams-i-Bhala, cuyo significado es “luz elevada”, que tiene la particularidad de que, si te acercas, puede atraerte con suavidad o rechazarte con violencia, y en la que habitan seres de luz que ayudan a los hombres.

También esto nos resulta conocido en otras afirmaciones.

Quedémonos con los detalles de la luz y de la atracción y repulsión, a los que aludiremos más adelante.



En la mayoría de las creencias indias, Shamballa se llama Kalapa y se encuentra entre los Himalayas, pero si atendemos a las creencias chinas, Shamballa se ubica en los montes Kun Lun, y en Rusia, Agartha se llama Bielovodye, que significa “tierra de aguas blancas”, en ella viven ermitaños sabios y centenarios, leyenda que James Milton incorporó a su novela “Horizontes perdidos”, en la que se refiere a Shamballa como Sangri-La.



Nicolás Roerich pasó largos y penosos años de expedición, buscando a Shamballa y a sus sabios habitantes, lo que le sirvió para relatar gran cantidad de experiencias que habia recopilado, especialmente en tierras de Mongolia, Manchuria y Siberia, tales como la visión de un ser en pleno invierno tibetano, de unos tres metros de altura y vestido con una simple túnica blanca, que se desplazaba a gran velocidad, como levitando, y detrás de él un enorme disco luminoso que le seguía.

Ante tal espectáculo los porteadores mongoles ni se inmutaron, y exclamaban señalándoles a ambos: “es de Shamballa, es de Shamballa”.



Otras creencias afirman que Shamballa existió hace unos 6.000 años, en el Nepal, cuyos habitantes contactaban con extraterrestres, provenientes del planeta Orión-3, quienes construyeron las pirámides y un campo energético, para hacer aparecer o desaparecer la ciudad cuando lo consideraban oportuno, hecho que provocó leyendas y suposiciones imaginativas para sus vecinos terrestres.

Todo iba bien hasta que los de Orión-3, moralmente primitivos y tecnológicamente muy avanzados, decidieron tomar el control de toda la Tierra, con la oposición de los habitantes de Shamballa, que lucharon hasta sucumbir, porque los extraterrestres arrojaron una potente bomba, destruyendo la ciudad y a sus habitantes, de los que sólo quedaron sus leyendas.

Para quienes afirman y creen en lo anteriormente expresado, así acabó Shamballa y quienes vivían en ella, por lo que dicen que ya no existe, y cualquier especulación diferente será falsa, según ellos.



H. P. Blavatsky declaró que estaba en contacto con estos seres habitantes de Shamballa, Maestros o Mahatmas, que Moisés, Platón o Pablo de Tarso, entre otros muchos, habían sido iniciados por ellos, y difundió sus mensajes de fraternidad para unos seres, nosotros los actuales humanos, que tendemos hacia nuestra propia destrucción.

Da la impresión de que la raza de los Belial perdurase actualmente a través nuestro.

¿Dónde está Belcebú?

Quizás esté tan diversificado, generalizado y extendido, como nuestras propias creencias, y también, quizás en esta variedad resida su poder.



Las leyendas de los indios navajos, enseñan que la raza humana se creó de otra, proveniente del interior de la tierra y con grandes poderes, los que transmitieron a algunos humanos después de una gran inundación, revelándoles las entradas secretas a su santuario subterráneo, así como unas palabras de poder junto con la necesaria ceremonia, para penetrar en sus recónditos recintos.



Los más antiguos escritos mongoles, esquimales y chinos, hablan de una abertura en el polo Norte, que penetra hasta una ciudad en la que viven seres sabios.

Los aztecas y toltecas, tienen a su propio avatar, Quetzalcoalt, quien vive en el mundo subterráneo para regresar un día a la superficie, restableciendo la luz del Sol cuando los hombres la hayan apagado.

De nuevo la ciudad subterránea, la luz y un enviado salvador de la humanidad.



Sobre las culturas como los mayas, que se desvanecieron de repente y sin razón conocida, se afirma que bajaron al mundo subterráneo, trasladándose al imperio de Agartha todas ellas, y que allí permanecen.

Parece que estas ideas sean universales.

9.-La Orden de la Estrella y Maitreya

Es curioso observar que los antiguos escritos acerca de Agartha, afirman la existencia de una organización dedicada a la enseñanza de la sabiduría entre los hombres.

En estos escritos figura el nombre de la Orden de la Estrella, coincidente con la denominación de aquella que disolvió Krishnamurti, y a la que se le atribuyen dos misiones, el cese de la separatividad humana y completar el experimento de la dualidad, originario de Venus, cuyo símbolo es el binomio espíritu-materia.



En uno de los valles del Himalaya, el de Srinagar, está el monasterio budista de Hemis, en el que se conservan gran cantidad de antiguos manuscritos, y al que acuden de todo el mundo para traducirlos, consultarlos o leerlos.

En muchos de estos escritos se menciona a Issa, un mito nacido del Sol y del hombre, habitante de Shamballa, cuya vida y enseñanzas mantiene grandes semejanzas con la de Apolonio de Tiana, también con la de Jesús, y en aquellos lugares se afirma que El Nazareno no murió en la cruz, sino que se trasladó vivo allí, en donde falleció muchos años después.

En este valle himalayo hay una venerada tumba, de la que se dice que contiene el cuerpo incorrupto de Jesús, y que resucitará en la superficie de la Tierra bajo el nombre de Maitreya, con la misión de unificar a las religiones y a los hombres.



En estos escritos, se narran las terribles pruebas a las que se somete a aquellos seres de la superficie que pretenden incorporarse al mundo subterráneo, así como adquirir la facultad de residir en dos cuerpos, uno terráqueo y otro solar.

Entre estas selectivas pruebas, se describe la de permanecer colgado de una cruz, lo más alta posible, durante un mínimo de 9 horas y un máximo de tres días, sin comer ni beber, sufriendo constantes tormentos, desde las inclemencias del tiempo, de los insectos o de las aves, hasta insultos, golpes y pedradas.

Al final de la prueba, el crucificado renace en sus mismas carnes, como el ave Fénix, habiendo adquirido esos dos cuerpos, uno inmaterial, solar y eterno, y el otro hecho de materia, sujeto a la muerte y  terrenal, pero que recién ahora se torna eterno.

Se cuenta que este tormento también lo sufrió Apolonio de Tiana, durante tres días con sus noches.

Dicen que estos escritos derivan de enseñanzas milenarias, de más de cinco mil años.

También otros dicen algo similar, respecto de sus propias enseñanzas.



Asimismo nos resultan conocidas las afirmaciones contenidas en estos manuscritos budistas, pudiendo observar que son compartidas por diferentes sociedades, religiones y creencias.

De nuevo la universalidad y su diversidad.



No hemos pretendido presentar a todas las creencias y leyendas, porque su detallada exposición sería excesivamente extensa, sino a una selección entre ellas, para denunciar el posible hermetismo y devoción hacia una sola, que podría provocar el rechazo hacia las otras.



No puede respetarse lo que se desconoce, pero sí rechazarse, y es que la fe es infinitamente elástica y se adapta a todo, aunque tan solo disponga de una herramienta, que es el desconocimiento de lo ajeno.

¿Qué sentido puede tener hablar de un amor universal, bajo un particular manto de fe?



Ya podríamos pasar al segundo aspecto de nuestro trabajo, que es el intento de actualizar estas creencias.





            LA MATERIA COMO ORGANIZACIÓN DE PARTÍCULAS



10.-La luz, la fuerza y la ciencia

Observamos que todas las creencias sobre Shamballa se refieren a una luz, a seres luminosos, radiantes, decían, así como a una fuerza que la manifiestan como atrayente unas veces, y repulsiva en otras.

Es que el vocabulario místico no da para más, por eso la angustia de nuestros místicos ante la imposibilidad de expresar sus reales experiencias inmateriales.

Esta angustia fue, es y será, un clamor invocativo desde la materia hacia otros mundos, hasta que llega la oportunidad.

Vamos a referirnos a dos de estas gloriosas oportunidades, son las que legaron a la humanidad Newton y Maxwell.



Cuando Isaac Newton relacionó la masa, o materia, con la gravedad y a través de una fuerza, algunos de nuestros místicos le bendijeron, porque estudiando sus deducciones matemáticas, cosa que muy pocos de ellos hicieron, encontraron la oportunidad de acabar con aquella angustiosa situación, la que les impedía expresar lo que estaban viviendo realmente.

Todo místico vive sus experiencias desde la materia, o masa, y siente en sus cuerpos determinadas fuerzas que le proporcionan, ya no la sensación, sino la realidad perceptible y consciente de que está levitando, aunque su cuerpo físico permanezca en el suelo. (Desdoblamiento)

Estas fuerzas le dan a entender que ha pasado un tiempo del que nada sabe de sí mismo, no recuerda haber sentido sensación alguna ni malestar físico, sino que ha permanecido completamente absorto, atendiendo a determinado pensamiento, o  inmerso en dar solución a un acuciante problema.



Poder explicar aquella levitación real, o a ese estado de inconsciencia, y hacerlo en términos científicos, así como a cualquier otra experiencia mística, no solo supuso un alivio, sino la posibilidad de expresar aquellas experiencias sin tener esperar a que los demás nos crean, y lo que es peor, exigir o imponer una fe.



Newton ofrecía la oportunidad de que la mística expresase estas vivencias en términos de realidad, no de ilusión desbordante, podía hablarse usando su definición sobre la gravedad y la densidad material, o másica, ese momento no podía perderse, y así, hubo una eclosión de enseñanzas espirituales que, aunque cercenadas en contenido y censuradas en su distribución y publicación, por el interés de algunos sectores sociales en que no apareciesen, han quedado escritas, sin embargo, tanto en formatos físicos como en otros planos inmateriales, en los que este interés no tiene posibilidad de destruirlas.

Quizás pudiéramos admitir que estos planos inmateriales forman parte de Shamballa, si es que encontramos alguna razón para ello.



Por ejemplo, la afirmación de que las civilizaciones milenarias construyeron las pirámides, dominando la gravedad, se ha podido argumentar desde que Newton dedujo sus ecuaciones, porque antes no existía esa posibilidad para explicarlo, y la palabra gravedad, tenía limitado su significado científico a los experimentos sobre la caída libre de los objetos, a los que Galileo Galilei dejaba caer, desde lo alto de la inclinada torre de Pisa.



Cuando Maxwell enunció sus leyes sobre el magnetismo, la oportunidad de expresión para los escritores místicos aumentó exponencialmente, debido a que habian encontrado una explicación, no solamente concreta, sino algo mucho mejor, porque era una explicación real, que les permitía en adelante, describir la realidad de sus experiencias espirituales mediante otra realidad, la científica.

Esas fuerzas que unas veces provocan la atracción y otras la repulsión, habían encontrado, por fin, la oportunidad de ser expresadas en términos de realidad, sin que quien lo haga, se exponga a ser quemado en la hoguera, como le ocurrió a Giordano Bruno, o a Miguel Servet, entre otros muchos.



El magnetismo da para mucho, es tremendamente útil, si es que pretendemos expresar realmente algo, porque si nuestra pretensión se limitase a crear en los demás la ilusión de lo irreal, de lo imposible, o de lo que no existe, la ciencia estaría de sobra, y la separación entre lo místico y lo científico, continuaría aumentando hasta la fobia.



Muchos de los místicos en los últimos 150 años, y que han escrito sobre Shamballa, han aprovechado los avances científicos de su tiempo, para expresar más concretamente aquellos términos de luz, de atracción o de repulsión, y de fuerza.

Al hablar de Shamballa, no pretendemos repetir las afirmaciones ya contenidas en sus respectivos libros y conferencias, al alcance de todos, sino intentar expresar todo aquello ahora, tal como lo hicieron ellos antaño, aprovechando lo que sabemos hoy sobre cómo se forma el magnetismo, qué es la radiactividad, cómo actúa una luz, o qué podríamos utilizar de la machacada mecánica cuántica.



Desde esta perspectiva, hablemos hoy de los vetustos anillos de Shamballa.



11.-Las esferas o anillos de Shamballa

Se dice que son siete, y que su acceso no está permitido al cuerpo físico, sino a la mente, precisamente la parte más sutil de nuestra constitución material.

¿Sabemos qué es la mente? Quizás no lo sepamos, pero conocemos las expresiones de quienes nos han hablado místicamente de ella, y se refieren al fuego, un fuego que resulta ser una luz y una energía que provoca la acción en todos los demás planos.

Aquellos místicos no disponían de otros elementos que el término fuego, pero nosotros disponemos de una explicación científica de la luz, de la radiactividad, de la frecuencia…, todos ellos aplicables a la expresión “fuego” que nos permitirían comprender a nuestra mente, quizás lo más incomprendido de nosotros mismos.



Toda luz puede definirse mediante la frecuencia, la amplitud y la longitud de onda, si estudiásemos sus peculiaridades quizás pudiésemos comprender un poco mejor a nuestra mente, y también, concretar un poco más la clase de requisito que, según se afirma, haría falta para penetrar en los sagrados recintos de Shamballa.

En nuestras consideraciones, trataremos de la frecuencia y de la longitud de onda, porque son suficientes para cumplir con el objetivo de este trabajo.



Si solo con la mente puede accederse allí, de alguna manera habrá que separarla del resto. A esta separación estamos aludiendo con el término desintegración, y como toda desintegración es un fenómeno radiactivo, de ahí nuestro empeño en ello.

En la tercera esfera de Shamballa, la mental por excelencia, su parte externa se corresponderá con el conjunto de pensamientos, y la parte interna con las ideas que los generan, teniendo en cuenta dos cosas:



--que una idea pudiera generar infinitos pensamientos



--y que una idea está formada por los mismos elementos

  qué un pensamiento



Con la diferencia de que la idea los contiene desintegrados y sin forma material, mientras que en el pensamiento están integrados, y con una definida forma en la materia, que es lo que percibimos comúnmente.



Nuestra capacidad mental estaría en función de esa frecuencia, como el dial de un transistor, que, si es potente, podrá conectar con muchas emisoras, con pocas si tiene escasa potencia, o con ninguna, en el caso de que la capacidad mental la tengamos adormecida.

Un pensamiento tiene más baja frecuencia que una idea. Quien capte la idea, captará muchos pensamientos, pero quien tenga una mente débil, captará pensamientos pero no ideas, por su baja frecuencia.



La mayor o menor capacidad mental no quiere decir más o menos energía, sino dónde se aplica.



La energía total de todo ser humano es la misma, quien no la invierte en su mente, estará invertiéndola en la sensibilidad, en la experimentación emocional, satisfactoria o no, y en la atención a su cuerpo físico.



De manera análoga a la tercera esfera, la segunda contiene en lo externo a todos los sentimientos y sensaciones expresadas por el reino humano, y a los elementos que pueden generar sentimientos nuevos, en lo más interno, es decir, sentimientos todavía desintegrados, futuras formas inéditas de expresar la sensibilidad emocional.

En la primera esfera y en su parte externa, estarían las materias empleadas en realizar todos los actos de la raza humana, así como los elementos que pueden generarlos, en la parte interna.



Al repetir pensamientos de otros, al expresar nuestras emociones siguiendo determinados cánones de comportamiento, o al actuar como es habitual, ético o tradicional, nos movemos en las partes externas de Shamballa. Nuestras acciones reproducen materias ya hechas, y actuamos motivados por los efectos.



Por ejemplo, una sensibilidad emocional sin la idea generatriz, o la atención hacia nuestro cuerpo físico sin esa idea mental, sino con un objetivo también físico, son luces de muy bajas frecuencias y de grandes longitudes de onda, justo lo inverso para penetrar en las partes internas de las dos primeras esferas de Shamballa.



Si se dice que las esferas de Shamballa son siete, que siete son los Mahatmas o Maestros, siete los Rayos, séptuple es nuestro mundo…, vamos a utilizar aquellas denominaciones teosóficas, respecto de los nombres asignados a cada una de las siete energías y en la forma de nombres propios, los mencionados en el apartado primero.

Y no se trata de dilucidar ahora por qué son siete, sino de ocuparnos de Shamballa.



Quienes han escrito sobre Shamballa en nuestra última centuria, coinciden en sus referencias respecto de que se trata de fuerzas magnéticas, atrayentes y repulsivas, que allí no existe una estructura material, lo que significa que ninguna estructura material, tal como es, puede acceder a Shamballa.

Sin embargo, dicen, si que pueden hacerlo sus componentes o partículas materiales o elementos integrantes, de ahí el indispensable requisito de que, quien pretenda penetrar en sus anillos, ha de desintegrar a sus estructuras materiales, tornándose un ser radiactivo y en los dos sentidos, para desintegrar y volver a integrar, recuperando a sus cuerpos de manifestación, y sin que estos hayan muerto.

Científicamente y hoy en día, esto es una barbaridad, sin embargo, en la ciencia ficción y en la teoría científica, se especula, por ejemplo, con el teletransporte mediante la desintegración en un lugar, y la posterior integración en otro sitio, y en otro tiempo también.

Algo de lógica tendrán estas especulaciones, que aunque sean teóricas, permiten su expresión a través de la imaginación. A medida que aumenta la lógica, disminuye la imaginación, hasta que todo lo imaginado, o parte, se hace realidad un día.

Y esto el tiempo nos lo demuestra, porque lo que antes fue pura imaginación, hoy es realidad, gracias a la lógica que alguien depositó en aquello que imaginaba, invirtiendo su tiempo en atenciones externas a sí mismo, incluso gran parte de su vida.  



El fenómeno de la desintegración y volverse a integrar, es conocido y experimentado científicamente, dándose constantemente en la naturaleza, por ejemplo:



--un neutrón puede formarse por la combinación entre un electrón y un protón, esto sería integración



--el mismo neutrón, puede originar a un electrón y a un protón, y esto sería una desintegración



Pero también, aquel electrón puede combinarse con el protón y formar un fotón de luz, y este fotón puede desintegrarse originando al mismo electrón y protón.

La capacidad natural de integrar o de desintegrar, constituye un fenómeno real y radiactivo en ambos sentidos.

¿Qué diferencia la formación de un neutrón o de un fotón?

La diferencia está en la energía que pueden contener el electrón y el protón. Si es la máxima se formará el fotón de luz, en caso contrario aparecería el neutrón.



Shamballa contiene tanto a los neutrones como a los fotones, así como a los electrones y protones, pero los fotones ocuparán un lugar más interno que los demás, porque son más energéticos y su frecuencia es mayor, y esta podría ser la composición de las esferas de Shamballa, algo que nadie deberá admitir, sino comprobarlo por sí mismo.



De las emisiones radiactivas, consideraremos a las alfa o positivas, a las beta, o negativas, y a las gamma, que son neutras, sin entrar en un detallado estudio sobre ellas, sino en su aplicación respecto del tema que nos ocupa.



12.-La atención: un camino hacia Shamballa

La desintegración de la materia está ocurriendo en la naturaleza incesantemente, lo que provoca la existencia de elementos radiactivos en todo lugar y tiempo.

Cuando nos ocupamos intensamente de algo, decimos que hemos estado atentos, porque no hemos sentido nuestro cuerpo, ni hemos invertido tiempo en una sensación, sino que la abstracción ha sido tal, que nos hemos concentrado en resolver una situación determinada.

La realidad de este hecho es que, en ese tiempo de concentración, hemos apartado los cuerpos físico y sensitivo, utilizando a la mente con mayor eficacia.



Este es el principio de la separación a la que aludimos.

Perseverando en esta práctica, logramos separar a la mente del resto, cada vez con menor esfuerzo, y la actividad mental se va potenciando sin las exigencias de una sensibilidad emotiva, o de las propias del cuerpo físico.

Por ejemplo, se trata de identificar qué hay de sensibilidad en un pensamiento, e intentar utilizarlo después de haberlo hecho insensible.

¿No decimos que la mente es fría?

Conseguir enfriar a la mente, es un arduo paso, concretamente es la diferencia entre la segunda y la tercera esfera, o iniciaciones.



Este pudiera ser un camino hacia Shamballa, del que no podemos señalar su final si no es utilizando otra conocida expresión: la serena expectación, lo que supondría la máxima atención en el máximo tiempo.

Al potenciar la atención, ocurren simultáneamente la relajación física, la quietud emotiva y el silencio mental, ¿podemos imaginar la potencia de una mente en la que ni un solo pensamiento influye? Esta sería una mente creadora de pensamientos.



El nuevo pensamiento se ha creado mediante la elección de sus elementos desintegrados, es como si hubiésemos escogido unos quarks para formar con ellos a protones y electrones, con los que formaríamos átomos y con estos un pensamiento, después una sensación y terminaríamos actuando de una manera concreta.



Actuar de esta forma, exige el poder de penetrar hasta la cuarta esfera de Shamballa. Es entonces cuando realmente sabremos qué es la expectación serena, porque  habremos maximizado la atención.



Cuando hemos vivido un tiempo absortos, relajados, quietos y en paz, hemos desintegrado parte de nuestros cuerpos, separándolos unos de los otros, mediante el potencial de una voluntad cuyo objetivo nos mueve a ese tipo de acción, y en determinado plano.

Después de la relajación generaríamos a un pensamiento, este a su vez generará a una manera de expresar la sensibilidad, y ambos, nos llevarán a actuar en determinado sentido.

Así, se habrían vuelto a integrar aquellas estructuras anteriormente desintegradas y habríamos penetrado en Shamballa, hasta donde nuestra capacidad desintegradora nos permita, integrando a nuestros cuerpos al salir.

Para que la desintegración y la integración puedan producirse, los tres cuerpos han de permanecer alineados, y no nos referimos a que permanezca un cuerpo al lado del otro, sino que, al desintegrarlos voluntariamente, sabremos en qué esfera de Shamballa están y cómo los hemos dejado, para recuperarlos después.

Mientras este sistema no nos funcione en realidad, no tenemos otra posibilidad que servirnos de la imaginación. Primero lo imaginamos todo. Después, imaginamos lo que es posible hacer, y hacemos muy poco de lo que hemos imaginado. Desarrollamos nuestra propia lógica.

Por fin, acabaremos haciendo todo lo que hayamos imaginado.



Esto es una capacidad, y se nos dice que un arquetipo empieza por la capacidad y se realiza con la lógica.

Quizás sea este el ineludible proceso para todos.





                               LA PROGRESIÓN DE LA LUZ



13.-La luz y la frecuencia en Shamballa

Los anillos de Shamballa son luces distintas, son campos de frecuencias cada vez mayores a medida que penetramos en los más internos, y dado que lo que penetra en sus tres primeras esferas son elementos de estructuras materiales, estas han de estar regidas por otra de mayor intensidad, la mental, por eso la necesidad del alineamiento, pero no imaginativo, sino real.



Estas agrupaciones de elementos materiales con distintas frecuencias, funcionan exactamente igual a como lo hacen dos imanes bajo la influencia de un tercero de mayor potencia, y es que los imanes menos potentes, orientan sus líneas de fuerza magnética en el mismo sentido que las del imán de mayor potencia. Es como si obedeciesen al más poderoso.



De esta forma, la mente controla a los otros dos cuerpos, hecho que origina a otro, el de controlar a la mente desde fuera del plano mental, desde el inmaterial al que llaman búdico, y estaríamos hablando de la cuarta iniciación, así como de la cuarta esfera de Shamballa.



Pero antes, hemos de considerar a las tres primeras.





14.-La primera y segunda esferas, o iniciaciones

Las dos primeras iniciaciones, suponen el ejercicio progresivo del mencionado control, llevado a cabo desde la mente, sobre la sensibilidad y el cuerpo físico, son los dos primeros anillos de Shamballa, cuyas frecuencias son las menores, y en las que han de quedar parte de la materia física en el primer anillo, y de la sustancia astral en el segundo, porque, tan solo una energía material superior, como lo es la mental,  puede desintegrar y volver a integrar a otra energía inferior.



El hecho místico de que parte de los cuerpos físico y emocional, hayan de quedar en los dos primeros anillos de Shamballa, para depositar la conciencia en el tercero, tiene su explicación concreta en la radiactividad de la propia naturaleza, que, al trasladarla a la psicología humana, tan solo encontramos una manera de referirla:



--que exista una propuesta completamente ejecutada



Es el esquema propósito-realización, cuya frecuencia podríamos describirla como las veces que somos capaces de realizar lo que nos hayamos propuesto, y de limitar esta realización a un tiempo determinado.

A menor tiempo mayor frecuencia, y más internamente se penetra en Shamballa.

Anteriormente nos referíamos a la imaginación. Si somos incapaces de realizar algo, hemos de imaginarlo. Pero si lo que nos hemos propuesto lo ejecutamos, la imaginación sobra. Y la relación entre lo propuesto y su ejecución, es la lógica.



Cuantas más proposiciones realicemos en un mismo tiempo, mayor será nuestra frecuencia, y para ello hacen falta dos requisitos:



--la existencia de esa propuesta individual, propia y

  adaptada a las posibilidades de nuestros tres cuerpos

  materiales



--y que la hayamos ejecutado completamente



Entonces desaparecerá el interés por aquella propuesta, las materias utilizadas en su realización empezarán a desintegrarse, y ya tenemos al fenómeno radiactivo y a todo lo que estamos refiriendo, ¿verdad que no parece tan dificil?

Lo difícil es admitirlo, y en ello va la decisión personal de cada cual y su propia lógica.



Si hablamos, por ejemplo, de la radiactividad y de sus radiaciones, tenemos una excelente oportunidad para definir a las esferas de Shamballa con mayor exactitud y claridad, sin tener que recurrir al lenguaje místico e imaginativo, cuya importancia se la asigna a la creencia y en qué cosa se cree, sin embargo existe otra posibilidad, la de introducir la lógica en una creencia, sea la que sea.



Esta lógica empezará a desintegrar las limitaciones dogmáticas de esa creencia, mediante la aparición de la primera duda, su concreción en una pregunta y la primera respuesta.

Lo normal es que la respuesta no coincida con la de la creencia, y ya tenemos al posible conflicto.



En las dos primeras esferas de Shamballa, predominan las radiaciones beta sobre las alfa, y las gamma escasean.  



15.-La tercera esfera

Para que un ser humano penetre en los dos primeros anillos de Shamballa, ha de ser radiactivo, correspondiendo a la primera iniciación la capacidad radiactiva en el cuerpo físico, a la segunda en el astral y a la tercera en el mental, después de la tercera, cesará la radiactividad, porque ya no quedará nada para desintegrar.

El número de radiaciones gamma aumenta, hay más fotones y las alfa y beta han disminuído.



Este es el momento en el que se hace necesario definir al cuerpo causal, y podríamos hacerlo diciendo que es ese conjunto de partículas con las que hemos ido formando a todas las materias que nos constituyen, son las causas que han motivado todas nuestras acciones y en todo tiempo, son nuestras propuestas mientras hemos sido humanos.



En esta tercera esfera, el cuerpo causal todavía no se desintegra completamente, significa ello que el ser humano está realizando físicamente sus propias proposiciones, tiene sensibilidad y piensa por sí mismo, pero su aprendizaje todavía ha de ser en dos sentidos: desintegrar y volver a integrar, porque aún actúa con la materia.

Bajo esta doble capacidad se desenvuelve la tercera iniciación, y en la tercera esfera de Shamballa, en la que su objetivo se ha expresado como:



  “hacer y deshacer, cada vez con materiales más nobles”



Cuando este ser humano penetra en los tres primeros anillos de Shamballa, y en virtud de su capacidad radiactiva, es porque ha dejado parte de sus cuerpos en ellos y por separado, permanecen allí desintegrados hasta que se produzca la salida, y entonces, quien haya penetrado desintegrándose, tendrá que volver a integrar a sus cuerpos materiales.

No se trata de una afirmación gratuita e imaginativa, porque la ciencia nos explica y demuestra, que la materia se convierte en luz y la luz en materia, todo mediante la radiactividad.

Todo aquello que pretenda introducirse en los anillos de Shamballa, no puede ser otra cosa que luces, nada de materia. Y la luz es materia desintegrada.



16.-La cuarta esfera

Para penetrar en la cuarta esfera, se precisa de dos condiciones:



--haber completado la construcción de la mente abstracta



--y haber desarrollado la capacidad radiactiva, directa e

   inversa



Conforme se penetra en esta cuarta esfera, y se repite la experiencia una y otra vez, aumenta la frecuencia, y la separación entre los tres cuerpos dura cada vez más tiempo, hasta que se hace definitiva, porque se permanece allí y porque ya carece de utilidad volver a integrar a los tres cuerpos, pues ya nada puede ser realizado con la materia que ha formado parte de los cuerpos de este ser.

En este momento se destruye el llamado cuerpo causal, y nace el Mago, como un creador en los tres mundos, precisamente por su capacidad radiactiva directa e inversa.



17.-Relación entre los centros de energía, o Maestros

Para los amantes de la mística y de los misterios sin resolver, conocedores de la terminología empleada por escritores como Blavatsky, Bailey o Vicente Beltrán, entre otros, argumentamos una relación entre Mahatmas o Maestros, las siete energías o Rayos, y las cuatro primeras iniciaciones, sin ánimo de que sean consideradas como veraces, sino como lo que está pendiente de comprobación personal para cada cual, sin posibilidad de ser demostrado, aunque si vivido.

Sobre estas argumentaciones puede discutirse o no, más bien diríamos que se aceptan o no, pues como alguien muy acertadamente dijo:



cada cual acoge en su corazón aquello que su corazón pueda contener”



Estas relaciones cumplen el requisito venusiano de la dualidad, como no podia ser de otra manera, y para cada iniciación intervienen dos Maestros, al menos, uno de Ellos ostenta la polaridad positiva, y el Otro la negativa, formándose así el correspondiente campo magnético para toda ceremonia iniciática.

La capacidad de realizar de todos los asistentes, es como el movimiento de una carga eléctrica dentro de un campo magnético, que genera a una corriente eléctrica, con un objetivo único:



       --desintegrar parte de las materias del candidato



Esta desintegración sobreviene por la aplicación de esta electricidad resultante, sobre los cuerpos del candidato, separando a sus dos polaridades, exactamente igual que ocurre cuando se forma un imán, y provocándole mutaciones tanto en su cuerpo físico, como en el emocional o en el mental, lo que se manifiesta como una repentina enfermedad o su curación inmediata, e incluso su muerte, porque la materia de la que dispone ya pudiera ser inservible, y tendría que continuar su labor actual en otros planos, no físicos e imperceptibles para la mayoría de nosotros.



Cada Maestro es un centro energético con su propia peculiaridad, que es la proporción entre las dos polaridades, siendo el Maestro Conde de San Germain el que ostenta la mayor de las polaridades negativas, y el Maestro Morya el de las positivas, tal como ya expresamos anteriormente.



Podríamos definir a las esferas de Shamballa, así como a las fases espirituales o iniciaciones, bajo diversas denominaciones, quizás más acorde con las respectivas proporciones para cada polaridad, y entre ellas, hemos elegido la que asigna la teosofía y la enseñanza Arcana a cada uno de estos centros de energía, a los que nos referiremos en adelante, bajo la denominación de Maestros, y a cada cual con su nombre, que son las expresadas en el primer apartado.



El momento de la ceremonia iniciática, expresándolo como un instante en el tiempo, tiene su analogía respecto de cuando dos grupos de neuronas en nuestro cerebro, se conectan entre sí, aumentando la radiación magnética cerebral, y produciendo esa cualidad psicológica que llamamos comprensión.



Comprender es el primer paso hacia la realización, y la comprensión humana es el combustible que mueve al ángel.





18.-Maestros en las dos primeras esferas

Existen hechos perceptibles para unos e imperceptibles para otros, sin embargo, un pensamiento existe y no lo vemos como vemos lo que alguien ha hecho físicamente, y si considerásemos lo que pudiera hacerse más allá del propio pensamiento para generarlo más tarde, tampoco es normal percibirlo, y el que no lo veamos no quiere decir que sea inexistente.

Aquello que puede tener su existencia en espacios imperceptibles para unos, constituye un conjunto de elementos desorganizados y desintegrados para ellos, porque todavía no tiene forma material perceptible.

Así, pueden haber hechos conocidos para unos e incognoscibles para otros.



En esta diversidad de percepciones nos movemos en las dos primeras esferas, a las que podríamos resumir:



-aquellos cuya capacidad de hacer podemos manifestarla  

  en una forma material e integrada, porque otros han

  hecho anteriormente ese trabajo progresivo de integración



-y otros que lo que hacemos, todavía no puede 

 manifestarse en una forma material, y ha de permanecer

 desintegrada  en partículas, en espera de que alguien las

 integre y adquieran oportunamente la forma en la materia.



Estas dos maneras de actuar resultan de las combinaciones que pueden darse en las dos primeras esferas, y que se corresponden con el potencial de las polaridades del hombre y del ángel.

Si admitimos que la polaridad positiva humana es la energía del 4º Rayo y la negativa la del 5º, así como que la positiva angélica es la del 3º y la negativa la del 6º, podríamos resumir las posibles combinaciones a dos:



-si el hombre tiene más poderoso al 5º Rayo como negativo, precisará de un ángel cuyo potencial positivo en el 3º sea equivalente, y la relación para la primera esfera se establecería entre el Maestro Hilarión y el Veneciano



-si la polaridad positiva del 4º Rayo es la más potente en el hombre, su combinación se produciría con la polaridad negativa del 6º Rayo angélico, y la relación para la primera esfera se establecería respecto de los Maestros Serapis y Jesús



De esta manera, en las dos primeras esferas e iniciaciones habría de quedar completo el par de opuestos, si en la primera esfera se hubiera desarrollado la relación 5º - 3º, en la segunda se desarrollaría la de los 4º - 6º, o bien a la inversa, debido a que las combinaciones de los Rayos de la personalidad y del alma, no son las mismas en todas las personas, y sería prácticamente imposible referirlas a todas, lo que hemos intentado hacerlo concentrando todas las posibilidades en las dos anteriores.



La acción de los dos pares de opuestos se refiere a la combinación entre las polaridades humanas y las angélicas, que ha funcionar plenamente para penetrar en la tercera esfera, cuya capacidad se manifestaría como la desintegración parcial de los cuerpos físico y astral, o proceso de alineamiento, y la de volver a integrarlos, incorporando nuevas formas materiales en cada proceso.



La cualidad psicológica que el hombre desarrolla en estas dos esferas es la comprensión, siendo la lógica su instrumento y el método consiste en seleccionar y utilizar el conocimiento existente, cuestión nada fácil.



El campo magnético de la ceremonia inciática en esta primera fase, adquiere tonalidades verdes, porque el verde es el único color con cierto equilibrio entre frecuencia y longitud de onda, y porque el candidato todavía no ha desarrollado tanto su polaridad positiva, como para permitir otras combinaciones energéticas de mayor polaridad negativa, y este desequilibrio lo destruiría sin desintegrarlo, tal como un cortocircuito eléctrico.



La capacidad de penetrar conscientemente en las esferas de Shamballa, provoca en el candidato una luz, que empieza a desintegrarlo, física, astral y mentalmente, exactamente igual a como lo hace una luz física sobre una placa metálica, que provoca el desprendimiento de los electrones del metal, fenómeno conocido como efecto fotoeléctrico y motivo del Nóbel a Einstein en 1921.

Gracias al efecto fotoeléctrico, podemos explicar un poco más concretamente lo que ocurre en los procesos iniciáticos y, por ende, en las esferas de Shamballa.



En la primera esfera predominan las radiaciones beta, porque los electrones de los cuerpos del candidato son los primeros en desintegrarse, así como en la segunda predominan las radiaciones alfa, porque han comenzado a desprenderse los protones de aquellos átomos parcialmente desintegrados en la primera esfera, y ambas radiaciones tienen explicación científica.



Si estudiásemos los efectos de una radiación beta, más o menos intensa, que es como la que recibimos cuando nos hacen una radiografía, veríamos que puede provocar mutaciones en el ámbito físico, en el de la sensibilidad humana y mentalmente, lo que nos permitiría deducir el estado general del candidato en la primera esfera.

Pero no es este el tema que ahora nos ocupa, con esta referencia pretendemos sugerir y despertar, quizás, una curiosidad.



El desprendimiento de electrones de los cuerpos del candidato, provocado por el contacto con las dos primeras esferas de Shamballa, permite la diferenciación entre aquello que permanece estructurado y lo que se va separando. Empieza la desintegración.

El candidato controla y va dominando poco a poco, tanto a lo que tiene estructurado como a lo que se le desintegra, y es aquí cuando empieza una relación consciente entre el ser humano y el angélico, porque el ángel es quien ha de estructurar de nuevo a todos aquellos elementos desprendidos, con la particularidad de que serán aplicados,  tanto a los cuerpos del propio candidato como a los de otros seres humanos, bajo la forma de un pensamiento, de un sentimiento o de una actitud.

Este es el sentido espiritual del servicio, sin menosprecio de las posibilidades materiales de servir.  



La separación a la que estamos aludiendo, evita que la actividad humana se entrometa en la angélica, porque esta intromisión provocaría mezclas, y no combinaciones.

La mezcla es garantía de desequilibrio, la combinación es el camino hacia la paz.

Esta separación, tan solo se podría realizar desde la propia mente individual, y comenzaría cuando concurriesen dos circunstancias:



-que se es capaz de proponer y de realizar. Es la 

 integración



--que se es capaz de reconocer que aquellas propuestas

  están ejecutadas, ya completamente. Empieza la

  desintegración.



Estas dos capacidades se completan cuando se rigen desde la mente, y cuando la sensibilidad como objetivo y satisfacción, o el interés monetario, solo constituyen estorbos que derivan la atención, y son obstáculos que impiden el proceso que tratamos de definir.



En las ceremonias iniciáticas para las dos primeras esferas, asisten dos, tres o cuatro Maestros, entre Hilarión, Veneciano, Serapis y Jesús, actuando unos como asistentes y otros como protectores.

Los Maestros asistentes acompañan y apadrinan al candidato, pero los protectores evitan que muera o que sufra daños, ya que puede atraer partículas de la tercera o cuarta esferas que serían dañinas al entrar en contacto con las de sus cuerpos físico y astral, interviniendo algún Maestro como un transformador de corriente, rebajando su potencial eléctrico.



Una iniciación no es un estado estático, sino extremadamente dinámico, porque el candidato aprende a reducir su tiempo aumentando el espacio de su conciencia, y por física sabemos que, bajo estas condiciones, la velocidad aumenta y la gravedad disminuye, haciéndose de mayor sutilidad la materia, es decir, más espiritual.



Esta progresión es la que se sucede en las distintas esferas de Shamballa y a medida que se penetra en las más internas, de manera que el contacto con las auras magnéticas de estos cuatro Maestros, se va aumentando progresivamente hasta que llega a su máximo valor, siendo entonces cuando el candidato puede permanecer en la ceremonia iniciática, sin peligro alguno para sus cuerpos, todavía inmaduros y toscos de movimiento, pero que van aumentando sus frecuencias.



Las dos primeras esferas o iniciaciones están íntimamente relacionadas, tanto que no existe separación entre ellas, se están desarrollando simultáneamente, con la diferencia de que para unos es consciente y para otros no.

La consciencia depende del equilibrio entre polaridades. Mientras exista una polaridad mayor que otra habrá desequilibrio, y por lo tanto inconsciencia.



Lo común, es que el candidato permanezca inconsciente de la primera ceremonia iniciática hasta que se produzca la segunda, pudiendo penetrar en la primera esfera y deambular con protección por la segunda. Cuando ya no precise de esta protección, entraría en consciencia.



Este esfuerzo en el ser humano, supone la devoción que le suscita descubrir por sí mismo, todos anhelamos encontrar el objetivo de nuestras vidas, que es la razón por la que existe nuestra alma.

Usamos del propio deseo, deseando realizar nuestras propuestas individuales, y para ello aprendemos a identificarlas, de esta manera nos resultaría útil la sensibilidad, pero controlada y dirigida desde la mente, y no desde el propio cuerpo astral.

En esta segunda fase, esfera e iniciación, el magnetismo adquiere tintes azulados, porque el azul tiene mayor frecuencia que el verde, y en la segunda esfera ha aumentado la frecuencia.

Si es la longitud de onda la que aumenta, es porque el candidato atiende a sus propios intereses satisfactorios, por lo tanto materiales, y disminuye la frecuencia, tornándose el verde en amarillo y retrasando su proceso espiritual, porque en el proceso hasta la segunda esfera puede retrocederse, siendo imposible este retroceso a partir de la tercera esfera, debido a que ya se habrán equilibrado perfectamente los dos pares de opuestos, y se habrá desintegrado toda estructura material que pudiera hacer el mal, sin que se pueda integrar de nuevo tal como era, jamás.



En esta segunda esfera, coexisten las radiaciones beta de la primera, con las alfa, pero todavía no pueden combinarse entre ellas, porque aún han de absorber más energía, los electrones no son suficientemente negativos y los protones positivos.





19.-La desintegración forma una imagen

El número de electrones y de protones desprendidos de los cuerpos del candidato, forman una sutil y exacta imagen, para que los Maestros analicen su estado evolutivo, así como las posibilidades de hacer el mal, pues las estructuras desprendidas definitivamente del candidato, les indican las que le quedan por desintegrar, y así saben con exactitud, sus posibilidades reales respecto de qué puede pensar, cómo puede sentir y cómo podría actuar.

Démonos cuenta de que a los Maestros no les interesa cómo lo hacemos, sino qué podemos hacer, de ahí que Ellos miren a las capacidades, y no a los hechos, porque lo realizado tan solo tiene un destino: su desintegración.



Cada ceremonia iniciática, requiere de la capacidad del candidato para actuar y moverse bajo las auras magnéticas de los correspondientes Maestros, y a las velocidades que ello exige.



La combinación de las partículas desprendidas en las dos primeras iniciaciones, provocan en el candidato el aumento de su capacidad desintegradora, provocando que sus partículas radiactivas sean cada vez más energéticas, es decir, que las alfa contengan mayor carga eléctrica positiva y las beta negativa, lo que se traducirá en el aumento del número de fotones de luz que lo constituirán.



Estos fotones que se van formando, dibujan una imagen del candidato que ya no se compone de radiaciones alfa o beta, sino de fotones, de luz, propiamente dicha.

Conforme se completa la propia imagen mediante fotones, puede penetrarse más internamente en la tercera esfera, preparando la ceremonia de su tercera iniciación.



20.-Maestros en la tercera esfera

En la tercera esfera se completa la capacidad de desintegrar respecto de los cuerpos físico, astral y mental, maximizándose el potencial radiactivo.

Aquellos elementos desintegrados que ya no pueden contener más energía, se combinan formando fotones, mediante los potenciales de las auras de los Maestros Morya y San Germain, los del Rayo 1º y 7º, respectivamente.



La influencia del aura del Maestro Morya, propicia que las radiaciones alfa del candidato, aumenten su potencial eléctrico positivo.

La influencia del aura del Maestro San Germain, hace que las radiaciones beta se maximicen.

Cuando dos radiaciones alfa y beta maximizadas se combinan, se forma un fotón.

El proceso de formación de fotones transcurre en la tercera esfera, se rige por el poder y la pureza  mentales del candidato y concluye cuando la mente abstracta se ha tornado en concreta, adoptando forma en la materia.



Un solo fotón que se forme, atraerá a la correspondiente partícula del aura de otro Maestro, el entrañable Koot Homi, que al ser el Maestro del 2º Rayo y al coincidir en que nuestro universo es también de 2º Rayo, ese fotón recién formado a partir de los elementos materiales del 4º Reino, no solo puede crear materia en todos los planos de manifestación del 4º Reino, sino que también puede originar a los elementos que formarán materia en el 5º Reino.



La tercera esfera es la mental por excelencia,  se caracteriza por la capacidad de desintegrar a los tres cuerpos, voluntariamente y sin traumatismos, así como de volver a integrarlos, lo que dicho de otra manera, nos permite afirmar que nace el verdadero Mago, quien es capaz de crear en los tres mundos, porque domina la técnica del desdoblamiento de la materia en sus componentes, así como la de formar materia a partir de sus componentes.

Y no importa si esos componentes son suyos o de otro, de ahí el imprescindible requisito de la impersonalidad y del anonimato, que, o se comprende y se hace así, o no se hace.



Es en esta tercera esfera cuando se completa la relación entre el hombre y el ángel, porque los dos Rayos humanos, el 4º y el 5º, se han combinado con los otros dos angélicos, el 3º y 6º, relación que es capaz de crear nuevas materias a las que llamamos arquetipos, cuya primera forma material la adquieren en esta esfera tercera, y proviene de la cuarta, tal como veremos a continuación.



A la tercera esfera de Shamballa, no se puede penetrar sin la actividad real de las dos anteriores, lo que supone que, el dial de nuestras frecuencias humanas, ha de abarcar desde la altísima de la tercera, hasta la baja de la primera, habiendo desarrollado la capacidad de sintonizar, tanto con emisoras de alta como de baja frecuencia, así como la consciencia de que se está sintonizando con algo de alta o de baja frecuencia.

Se impone la sintonización consciente y a voluntad, nunca sobrevenida, ocasional, involuntaria o esporádica.



Debido a que el candidato ya tiene capacidad para deambular por la tercera esfera, aunque todavía no domine completamente a las dos primeras, Maestros de estas dos primeras asisten también a la ceremonia de terceras iniciaciones, cuyos campos magnéticos se corresponderían con tonos azules y añiles, colores que se entremezclan con los campos magnéticos que aportan otros Maestros asistentes, que, junto a los campos magnéticos de los ángeles que también asisten siempre, y en los que predominan los amarillos, anaranjados y rojos, y el magnetismo del propio candidato, se elabora un variopinto y espectacular arco iris imposible de describir, porque no se manifiesta en tres dimensiones, sino que es multidimensional, como coresponde a la cualidad del espacio.



Para percibir cualidades espaciales, se hace necesaria la capacidad de reducir las percepciones del tiempo, tales como pensamientos, sentimientos y actitudes, todas ellas estructuras materiales, a las que manifestamos constantemente anteponiendo el término yo.



Así, comienza a balbucear el candidato sus primeras palabras, y da sus primeros pasos, en la cuarta esfera.



21.-Maestros en la cuarta esfera

La cuarta esfera de Shamballa es multidimensional y multigeométrica, allí tan solo pueden existir fotones de luz, ni un solo electrón o protón podrían siquiera aproximarse sin ser destruidos.

Los fotones de la cuarta esfera son los exponentes absolutos de la pureza, y tan solo ellos pueden originar formas puras, o lo que es lo mismo, un electrón y un protón puros, de cuyas combinaciones tan solo se crearán materias puras y originales, sin contener estructuras ya hechas, como pueden ser pensamientos de otros, o imitar sentimientos y actos.



Hasta la cuarta esfera se han ido formando fotones, y a partir de la cuarta se formará nueva materia a partir de estos fotones, allí permanecen incólumes los arquetipos humanos, a la silente espera de que sean captados por quien ha dejado jirones de sí mismo, a lo largo de su peregrinaje.



La cuarta ceremonia iniciática se corresponde con la plenitud del contacto respecto del Maestro Koot Homi, interviniendo por vez primera el triángulo formado entre Este y los Maestros Morya y San Germain, dejando de intervenir las dos polaridades alfa y beta anteriores.



Aquellos fotones se multiplican en número y de tal manera, que ahora empiezan a agruparse, desdoblándose en formas materiales que quizás ya no pertenezcan al 4º Reino, el Humano, sino que podrían constituir la materia del 5º Reino, el Reino Espiritual, manifestando a otro ser devenido del hombre, el ser andrógino.

La acción ha pasado desde que la materia se ha desintegrado formando fotones, hasta que estos se desintegran para formar nueva materia y de orden superior.



La acción de un ser andrógino, se manifiesta a través de esa otra energía a la que le hemos asignado el nombre de Amor, y a la que el candidato tan solo ha podido acceder hasta ahora bajo la forma de un pensamiento, tan solo su mente le ha podido proporcionar una respuesta a qué es el Amor, pero a partir de ahora la vivirá realmente, sin formas materiales, porque ya no las tiene, se le han desintegrado.



El poder de desintegración en la cuarta esfera es tal, que se destruye todo aquello que ha servido como propósito, porque ya no queda materia para ejecutarlo.

Es la completa desintegración del cuerpo causal.

Bajo el aura del Maestro Koot Homi, no puede permanecer nada que no sean fotones en su máxima potencia energética. Es el final del proceso radiactivo en el Reino humano.



No existe color para describir el ambiente de una cuarta ceremonia iniciática, la mayor aproximación podría expresarse diciendo que se trata de la combinación entre luces infrarrojas y ultravioletas, cuyo resultado sería un blanco lumínico, y su característica radiante, algo parecido a lo que podría suceder si combinásemos los dos extremos del espectro de la luz.



Todas las formas desintegradas de cada candidato, permanecen en cada una de las esferas de Shamballa como experiencias particulares, sin forma material, y quien acceda a interpretarlas no tendrá ante si narración alguna, sino aquello que podría provocar cualquier narrativa respecto de una experiencia.

Este es el poder del silencio, cuando se combinan equilibradamente todos los sonidos posibles no existe sonoridad, sino absoluto silencio, tal como ocurre con la combinación equilibrada de los siete colores lumínicos, que aparece el blanco.

Quien accede a las cuatro primeras esferas de Shamballa, no solo sabe qué es el silencio, sino que se ha convertido en alguien absolutamente silente, él mismo es el silencio, su pie no deja huella ni en la blanda arena, y de esta manera ¿cómo no va a saberlo?



De ese Fuego mental que producía Amor como sensibilidad, y Armonía en el plano físico, bajo la forma de una actuación correcta, tan solo va quedando el Fuego, porque la Armonía y el Amor también se van desintegrando, pero a este proceso tan solo podemos aproximarnos mediante especulaciones, y estaríamos más acertados si las evitamos, que si las hacemos.



El 2º Rayo se corresponde con el aura del Maestro Koot Homi. Puede manifestarse no solo en esta cuarta esfera, sino en cualquiera de las tres anteriores, y lo hará cuando la emanación radiactiva del candidato, bajo la forma de fotones, pueda producirse ya en la primera esfera.

De esta forma, el aura del Maestro Koot Homi podría ser atraída hacia la primera esfera y en la medida que existan fotones en los cuerpos del candidato, aunque necesitaría de protección, debido a que las partículas de la primera esfera no podrían soportar el potencial energético del 2º Rayo, porque contiene al 1º y al 7º, exponentes de la máxima potencialidad para cada polaridad.



22.-El cese de la radiactividad

Repetiremos una vez más, que se hace necesaria la capacidad mental de separar, sin violencia ni destrucción, para captar el estado real de estas míticas situaciones.

Esta captación se produce tan solo en la mente abstracta, sin sensaciones emotivas, ni siquiera un pensamiento.



Ahora puede penetrarse plenamente en la cuarta esfera, y podrá hacerse, incluso teniendo vivos los cuerpos en manifestación, con la necesaria capacidad de desintegrarlos e integrarlos a voluntad.



Pero llega un momento en el que ya no se regresa a ninguna de las tres esferas anteriores, porque no se vuelve a integrar a los tres cuerpos, que permanecerán desintegrados en estas tres esferas de Shamballa, para servir de luz y de guía a otros, pero en sus elementos integrantes.

Ha quedado desintegrado todo aquello que fue causa de sus pensamientos, sentimientos y actos, mientras ha vivido en la materia.

Se ha desintegrado su cuerpo causal.



23.-Los arquetipos y las once dimensiones

Estos elementos desintegrados, es lo más material de los arquetipos humanos a desarrollar, existen en las tres primeras esferas de Shamballa e intentan mostrarlos aquellos seres a los que agrupamos bajo el particular y genérico nombre de Jerarquía, tan solo hace falta que, cada persona se defina para sí, aquel propio, irrepetible e individual método que seguirá, para que sus estructuras materiales dejen de estar sordas y ciegas.



Esta es la primera vez en la que la radiactividad deja de ser reversible, el fotón de esta esfera no puede originar nada más, es una luz unipolar, carece de longitud de onda, se trata de una realidad cuántica y no de cualquier afirmación mística, de la que no pudiéramos argumentar nada, sino repetirla.

Al carecer de longitud de onda, esta luz ya no puede ser manipulada por los ángeles bipolares o venusianos, sino por los unipolares, o Ángeles Solares, estableciéndose con Ellos, un contacto más allá del tiempo y perfectamente consciente, porque también la conciencia humana ha dejado de estar escindida entre la materia y el espíritu, siendo asimismo unipolar y enfocada tan solo hacia la parte espiritual del ser humano.



La consideración de estos hechos científicos nos posibilitan expresar, con mayor concreción y exactitud que antaño, las realidades espirituales del proceso evolutivo, y si esto fuese así, ¿no tendríamos la responsabilidad de hacerlo, actualizando todo lo que leemos, y expresándolo de acuerdo con las oportunidades que nos brinda nuestro tiempo?

Obramos así, o repetiremos cuanto leamos.



El color que se manifiesta en la cuarta iniciación, así como en la cuarta esfera de Shamballa, hemos dicho que es el violeta, aunque el abanico cromático de esta esfera resulta indescriptible, no solo por su variedad, sino por la multidimensionalidad que abarca, esa a la que se refiere la ciencia cuando enuncia la teoría M de once dimensiones, afirmando la existencia simultánea de universos paralelos al nuestro.



Algo semejante ocurre en esta esfera cuarta, en la que las tres primeras dimensiones se refieren a la percepción que tenemos del espacio, es decir, a lo alto, largo y ancho, la cuarta dimensión es el tiempo, y a partir de la quinta, existen otros espacios con tiempos distintos en cada uno de ellos, de ahí la necesidad de desintegrar las materias de las cuatro primeras dimensiones, para conceptuarlas desde una quinta dimensión, y así hasta la undécima, sin tener que parar en esa dimensión, necesariamente.



Así se ha conceptuado a la teoría cuántica, que es el intento de explicar, de manera lógica y no mediante experimentos de laboratorio, el comportamiento de las partículas materiales separadas de una estructura material, es decir, partículas radiactivas.

¿Podríamos admitir que la progresión espiritual pudiera tener una correspondencia directísima con las deducciones científicas?





24.-Las tres esferas internas

Todavía no disponemos de elementos científicos que nos posibiliten hablar de las tres esferas más interiores de Shamballa, y al hacerlo, tendríamos que emplear a la imaginación, lo que nos crearía aquella ansiedad, típica del enaltecimiento místico, estaríamos en el riesgo de hacer elucubraciones mentales, o imaginativas, que podrían inducirnos a expresar términos erróneos, o a interpretarlos en el mismo sentido.



Es prudente reservarlo para las experiencias íntimas y personales, de las que nadie que haya penetrado, nunca ha dicho algo, porque ya no utiliza sus vehículos materiales de expresión, sino que se expresa mediante partículas que tan solo capta la parte abstracta de su mente, esa mente autónoma, completamente separada de los otros vehículos.



Esto requiere de un proceso radiactivo y magnético, al que llamamos iniciaciones, respecto del que todos tendremos que asumir el deber de realizar, más pronto o más tarde, y se llamen iniciaciones, nirvana, cielo o de cualquier otra manera, que el lenguaje humano haya denominado en un tiempo, y en algún lugar.



Estas tres esferas más interiores de Shamballa, pudieran tener su correspondencia con esas luces ultravioletas, a las que no podemos ver por su excesiva frecuencia, así como a otras infrarrojas, a las que tampoco percibimos, debido a sus altísimos valores de longitud de onda.

En estas tres esferas, actúan aquellos Seres que se han desprendido por completo de sus estructuras materiales, mediante su desintegración, y realizan una actividad sin materias y fuera del tiempo, tal y como lo medimos desde nuestras estructuras materiales y humanas.



La actividad que se lleva a cabo en ellas, ya no se corresponde con la de seres humanos, sino con la que realizan aquellos Seres que, habiendo sido humanos, han trascendido a su propia humanidad, están desenvolviéndose en los planos más toscos del 5º Reino, el Espiritual, aunque todavía con sutilísimas conexiones con la Humanidad, por eso actúan en estas tres esferas, siendo en las cuatro más externas donde se lleva a cabo la evolución humana propiamente dicha.



La manifestación en el Reino Humano tiene un límite, tanto inferior como superior, por eso existe el Reino Animal y el 5º Reino, cuya analogía podría quedar comprendida entre los límites de esa luz que viaja a 300.000 kilómetros por segundo.

La materia que viaje a mayor velocidad, no tiene su manifestación en el Reino Humano, y por ello, no deja de ser materia, pero ya no pertenece a este Reino, porque excede a su propio límite, sin embargo, el mismo individuo puede manifestarse en uno o en otro Reino.



Lo que existe en las tres esferas internas de Shamballa, se corresponde con aquellas luces que se mueven a velocidades superiores a la de nuestra luz, y este hecho significa que las materias de estas luces no tienen nada que ver con las que conocemos.

De aquellas materias tan solo podríamos decir, que se manifiestan con unos valores de frecuencia y de longitud de onda insospechados, a los que tan solo puede accederse si se consigue salir de las limitadas estructuras del 4º Reino.



25.-Las siete esferas y el imán

El aspecto común a las siete esferas de Shamballa, podríamos referirlo a un simple un hecho científico: cómo se crea un imán y qué es lo que aparece después.

Lo que aparece después son las dos fuerzas a las que aluden repetidamente nuestros antiguos místicos, la fuerza de atracción y la de repulsión, corroborando científicamente a la afirmación teosófica respecto de la dualidad venusiana.



Para que un pedazo de hierro se imante, hace falta una corriente eléctrica, que al pasar a su través, provoca el agrupamiento de sus cargas eléctricas en los extremos del cuerpo metálico, y ya tenemos al imán, al campo magnético y a la dualidad venusiana, según los antiguos escritos, dualidad que se manifiesta en las cuatro primeras iniciaciones, y en las primeras cuatro esferas de Shamballa.



El hecho de haber aparecido el imán, trasladado al comportamiento de la humanidad, significa que en un ser humano empiezan a acontecer dos realidades:



--el ejercicio de su propia voluntad, que es la integración



--la separación de las cargas eléctricas de sus materias,

  Que son la desintegración



Ello hace que la actitud humana, se centre cada vez más en el ejercicio de su voluntad, y no en su ejecución material, que le corresponde al ángel.

La actividad humana constituye la polaridad eléctrica positiva o propósito, y la angélica la negativa o su realización, que, a medida que se potencian, aumenta la intensidad de cada una de ellas y por separado, de ahí que, para penetrar en el primer anillo de Shamballa haga falta determinado grado de frecuencia, es decir, determinado potencial de la voluntad humana y de radiactividad.



El comienzo de esta separación de actividades entre el hombre y el ángel, es también el principio de la radiactividad humana, y también de la angélica, porque el mismo requisito se exige al hombre y al ángel. La diferencia es que la radiación humana tiende a potenciar las partículas alfa, mientras que la angélica a las beta.



En la primera esfera, la intensidad de la corriente eléctrica es la de menor cuantía, la materia que se imanta es la más densa, el movimiento de su campo magnético es lento, y el tiempo transcurre despacio, podríamos decir que en la primera esfera, una hora tendría 40 minutos.



Para la segunda esfera, se precisa de una materia de menor densidad, y de una corriente eléctrica de mayor voltaje, el magnetismo generado propicia que allí se viaje a enormes velocidades, por lo que el tiempo transcurre más deprisa, es como si una hora de la segunda esfera tuviese apenas 5 minutos, es la velocidad del cuerpo astral y de las fluctuaciones emocionales.



En la tercera, continúa disminuyendo la densidad material y aumentando el voltaje eléctrico, la velocidad es cercana a la de la luz física, es la velocidad del pensamiento, y la materia es la sustancia mental.

Una hora de la tercera esfera, tendría apenas una fracción de segundo.



Pero al acercarse a la cuarta esfera, aumenta más y más la velocidad, de tal manera que la velocidad de la luz es lenta al compararla con ella, disminuye hasta el máximo la densidad material, hasta que es prácticamente inexistente, y la corriente eléctrica es de un inusitado voltaje, hasta tal extremo, que una hora ya no puede medirse con nuestro tiempo, sino con valores negativos, es decir, que se retrocede al pasado, de tal manera que pueden leerse, a la vez, el pasado y el futuro, desde el presente.



Y tampoco es esta otra gratuita afirmación, porque se trata de una realidad cuántica y científica, en la que la materia se ha transformado en energía, realidad enunciada matemáticamente por Eisntein, y energía es ese conjunto de partículas que antes estaban fromando a una materia, cuya actividad y científicamente considerada, le llamamos radiactividad.



26.-La energía como materia desintegrada y no destruida

Utilizando las realidades científicas del tiempo que nos toca vivir, tenemos la posibilidad de recuperar el interés y la confianza basándonos en algo concreto, y no en aquello que nuestros escritores preferidos han dicho en su momento, y en su propia forma de expresarse, aunque en todos ellos hemos de apoyarnos, necesariamente.

Si en lugar de repetir intentamos actuar inteligentemente, convirtiendo a lo abstracto en concreto, relacionaríamos a nuestra propia materia con unas partículas sin estructura material, daría comienzo el proceso radiactivo en los dos sentidos y entonces, quizás tuviéramos la oportunidad de establecer una relación, por primera vez atemporal, multidimensional y perfectamente consciente, con los Maestros Hilarión y Veneciano, que no tienen forma material, sino que su constitución se compone de partículas, por lo que son Seres radiactivos, y en radiactivos tendríamos que convertirnos, si es que pretendemos contactar con Ellos.



A medida que se avanza hacia el interior de las esferas de Shamballa, se comprende la multidimensionalidad del espacio, porque el tiempo se está reduciendo a cero, y el hombre se identifica con esa parte inmaterial, que constituye el conjunto de sus capacidades psicológicas, permitiéndole contactar con todos aquellos Seres que también tienen desintegradas a sus anteriores estructuras materiales, hayan sido humanos o sean ángeles.



Isaac Newton nos descubrió una lógica que nos permite comprender la relación entre la fuerza, la aceleración y la gravedad, considerando que la aceleración es un movimiento dinámico, porque es una velocidad que cambia constantemente de valor, y la fuerza que provoca a este movimiento también cambia constantemente de intensidad.



Newton nos formuló matemáticamente aquello que tanta importancia tiene para la psicología humana, el cambio, y para que se produzca cualquier cambio ha de sobrevenir otro estado: la duda.

Todo cambio procede de la duda, esta se concreta en una pregunta, y quien ha sido capaz de preguntarse, tiene la capacidad de responder.

Cuando exista una respuesta, se originará otra actitud nueva, que permitirá que se desvanezca la anterior.

Este es el proceso radiactivo, base de todo lo que estamos exponiendo.



Las esferas de Shamballa, contienen todas aquellas respuestas que ya se han convertido en materia, y que han sido depositadas por quienes han desintegrado sus cuerpos materiales.

Según Newton, si disminuye la gravedad, aumentan la velocidad y la fuerza necesaria para que una materia viaje así, hasta tal extremo, que la energía invertida antes en la densidad, ahora se invierte en aumentar constantemente a la velocidad.

Lo que antes fue materia, ahora son partículas, y estas partículas ejercen una fuerza sobre la materia, esa fuerza de la que nos hablan todos los místicos y escritores, al referirse a Shamballa, sobre la que, hablando en estos términos, quizás comprendamos un poco más concretamente.



Cuando Einstein expresa, a través de su conocida ecuación, que si una materia se mueve a velocidades superiores a la de la luz, lo que era materia se convierte en energía, nos está describiendo exactamente a la cuarta esfera de Shamballa, precisa y exactamente esto es lo que ocurre allí, y también a partir de allí.



27.-La evolución en Shamballa

Y por último, un detalle respecto de la evolución de Shamballa, es que en los más antiguos escritos, se afirma que la luz de sus esferas tenía tonalidades amarillentas, y que se tornaban rojizas, a medida que se penetraba en las más interiores.

Pero en las afirmaciones de quienes hablan de Shamballa en nuestros días, se nos dice que, en la primera esfera, predomina una luz verdosa, la segunda adopta tonos más oscuros, y se parece al azul, en la tercera, el color es azul y se oscurece al acercarse a la cuarta, en la que la luz es predominantemente violeta.

Esta carta de colores podemos aprenderla, sin más, y repetirla, o analizar el espectro cromático de la luz, tal como ya hemos hecho, en el que se observa que, el verde, es el color con cierto equilibrio entre la frecuencia y la longitud de onda.

Si aumenta la frecuencia y disminuye la longitud, el verde se oscurece y llega al azul.

Y si la frecuencia continúa aumentando, disminuyendo la longitud de onda, el azul se oscurece hasta el violeta.



No está probado que nuestros místicos conociesen científicamente al espectro de la luz, sin embargo, sus afirmaciones, coinciden con el progreso del espectro cromático, y ello solo puede significar un triple hecho:



-que las materias depositadas en las esferas de Shamballa,  

 son cada vez más sutiles y energéticas



-que estas materias provienen de la desintegración de los

 cuerpos de seres humanos, que han logrado penetrar en

 estos recintos



-y que la humanidad en conjunto, no regresa, sino que progresa, a pesar de los hechos que se nos presentan actualmente, y que pudieran inducir al pesimismo.









28.-Objetivo final

Lo que aquí se ha expuesto, ha sido motivado por un triple proyecto:

                -promover una duda

                -posibilitar y concretar una pregunta

                -e inducir una respuesta

Gracias a todos.





Eloy Millet Monzó - Abril de 2011

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